Según el mito, en los inicios del mundo,
existía Balu Wala(árbol de sal), el mundo justo y perfecto. Existía equilibrio
entre el cosmos, humanidad y la Madre Tierra. Con el pasar del tiempo, entró la
estructura del mal en la Madre Tierra, personificada en Biler y sus hijos
(Representantes del mal). Ellos se apoderaron de Balu Wala. Y se ubicaron en el
copo de Balu Wala. Desde allí destrozaban al mundo, producían tempestades,
provocaban huracanes y violaban los recintos sagrados. Y se quedaban con las
riquezas.
Ibeler y sus hermanos (Representantes del
bien), analizaron y se retiraron por días al recinto, para descubrir en sueños
la raíz del mal. Ellos eran de abajo. Ibeler, en sueño ve un árbol, Balu Wala.
Y observa, que en la copa del árbol se forman fenómenos naturales contra los de
abajo. A través de un espía animal, los
hermanos se dan cuenta que arriba, en los copos, esta la opulencia, riqueza y
placer para unos pocos. Además, controlan la producción de plátanos, yucas y la gente poderosa tiran
migajas y sobras a los de abajo. Y, desde arriba provocan el terror, pánico,
turbación y recelo a los de abajo. Para
así, los de abajo se llenen de angustia y no se organicen. La gente de abajo se
quedaba paralizada por miedo y no lograban ver la injusticia y la inequidad hacia
ellos.
Ibeler y sus hermanos, se dan cuenta que la
única solución para la distribución uezas materiales, espirituales, minerales y
vegetales era tumbar y derribar Balu Wala, para que la riqueza allí acumulada, fuera
para todos y la confianza y la esperanza se impregne en la gente.
Por ocho días los mejores estrategas,
talaron de día, pero en la noche descansaban, y Balu Wala al día siguiente, aparecía,
intacto, nuevo e incólume, porque la culebra, sapo, venado, y olonia venían a
lamer las heridas y las dejaban como nuevo.
Ibeler analizó y ejecuto las estrategias y
operaciones: realizó conversaciones; diálogos con comunidades, y se alió con
otros grupos, guardó la alimentación y preparó las flechas venenosas. No era
fácil la pelea.
Finalmente, bien organizados y
reflexionados, prosiguen la tala de Balu Wala. Cada herida al árbol, hacían
caer pedazos de cascara del árbol y se convertían en cangrejos, peces y
distintos animales, hacia abajo. Al fin, después de mucho esfuerzo y
organización logran tumbar Balu Wala y caen grandes riquezas, animales,
espirituales, vegetales y minerales a los de abajo. Se fortalece la comunidad,
y llegan a vivir en paz porque regresa
el equilibrio. Hasta aquí el mito.
Confieso
que no me ha sido fácil sintetizar un relato tan extenso y denso, contado en
lenguaje arcaico. Balu Wala(Arbol de sal) en el mito Guna, es el mapa
conceptual del Modelo de sociedad y desarrollo.
El mito
de Balu Uala, establece la comunicación entre los cuatro niveles debajo de la
tierra y cuatro niveles arriba hacia el cosmos. Por lo tanto, el eje de
desarrollo y sociedad, que establece el mito Guna, es la relación entre la
tierra, humanidad y el cosmos. Balu Wala, simboliza a la Madre Tierra, de la
que nace toda la vida y la riqueza, para todos y todas y no para unos pocos.
La
sabiduría Guna no trata aquí, de explicar y buscar la verdad sino escudriña las
causas de la injusticia y la inequidad y lo analiza a través de una imagen
luminaria, representando plásticamente a través de Balu Wala.
La sabiduría kuna a través de Balu Wala
(árbol de sal), nos narra el origen del mal anclada en las estructuras y en las
relaciones humanas. Nos presenta la vida con tantas oportunidades, encrucijadas
y deficiencias. Pero llamadas a superar.
Me decía una vez, el sabio kuna, mi maestro
Gilberto Arias: “Balu Wala, nos lleva a fortalecer nuestra identidad y nos
permite leer la realidad desde la Madre Tierra, y ofrece una nueva forma de
libertad y autonomía. Eso nos hace Guna, olo dule, (humano perfecto). Les
aconsejo que elijamos sabiamente nuestras posibilidades y que defendamos
nuestros sueños. Y que el camino de elección nos conduzca siempre a viajes de
la existencia, de la conciencia, de la energía y la lucha por la libertad con
justicia.”
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